Conmovedor

Joven empresario compra despensa a sus empleados por el coronavirus

En redes sociales ha circulado la publicación de una chica llamada Isabel Hernández, en donde presume a su hermano después de que éste realizara un acto de beneficencia que casi no se ha visto durante esta crisis.

Es bien sabido por todos nosotros que lo más recomendable durante esta pandemia del coronavirus COVID-19 es el distanciamiento social, lo cual ha provocado que algunas personas realicen el mentado home office, o sea, que hagan su chamba desde sus casas. Inevitablemente, hay trabajos en los que es imposible hacer eso, por lo que las medidas de prevención pueden ir desde tener que estar desinfectando todo a cada rato, hasta suspender las labores; y en el peor de los casos, algunas empresas (principalmente las micro y pequeñas) lamentablemente tendrán que cerrar sus puertas completamente.

Es así como, en un acto de solidaridad con sus obreros y con la sociedad vulnerable, el joven empresario de apenas 26 años decidió ir a un supermercado a comprar despensa para repartir entre sus trabajadores, con el fin de echarles la mano durante esta fatigante situación. Los paquetes que repartió contenían leche, papel higiénico, galletas, cereales, granos, comida enlatada y demás provisiones que podrían llegar a necesitar las 10 familias que forman parte de su organización.

Como si esto no fuera suficiente, el juvenil hombre de negocios también determinó que, a partir de hoy viernes, sus empleados ya no deberán presentarse a trabajar en lo absoluto PERO aún así seguirán gozando de sus respectivos sueldos durante el tiempo que duren estas extraordinarias condiciones.

Es de admirar que una persona de esta corta edad se tome tan en serio el estado en el que nos encontramos, actuando de esta forma impresionantemente responsable y sacrificando lo necesario por el bien de su gente. Que esta hazaña les sirva a otros empresarios y organizaciones como ejemplo para que también se hagan cargo de sus trabajadores de forma madura y pertinente, procurando ayudarlos en medida de lo posible.

No hace falta mencionar que estos sucesos han sido un tanto inesperados, pero sí es muy importante enfatizar y recalcar que ninguno de nosotros tiene la culpa, pero a pesar de ello uno como patrón debe fajarse los pantalones y agarrarse bien el sombrero para poder ceder momentáneamente por el bien de sus subordinados.

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